Nació en Madrid el 14 de marzo de 1901. No hay noticias de su vida hasta el mes de abril de 1925, comenzada la temporada 1924-25 en el Teatro de la Zarzuela, lo que no es la forma lógica de iniciar su carrera puesto que, lógicamente, antes de esto tuvo que haberse preparado y comenzar por teatros y papeles de otra categoría.
Su auténtico nombre era Isadora de Dios Pañero, y tomó como nombre artístico el de Dorini de Diso, también escrito Disso, sobre todo en Hispanoamérica.
Su presentación en el teatro de la Zarzuela tuvo lugar el 11 de mayo de 1925, coincidiendo con el primer estreno de Federico Moreno Torroba: LA CARAVANA DE AMBROSIO, que tenía libro de Enrique García Alvarez y Fernando Luque. En el reparto estaban también Enriqueta Serrano, Dolores Cortés, Luis Bori, Mariano Rebull, Manuel Goméz Bur.
No vuelve a haber noticias de Dorini de Diso hasta la temporada 1927-28 en la que trabajó en la Compañía Mendez Laserna, representando en gira la obra EL SOBRE VERDE.
El 28 de septiembre de 1928 estrena, en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, MARTIERRA, zarzuela en tres actos de Alfonso Hernández Catá y música de Jacinto Guerrero, en compañía de Adriana Soler, Flora Pereira, Luis Almodóvar, Rogelio Baldrich, Angel de León y Francisco Gallego. En diciembre del mismo año cantó MARINA y LA VILLANA, obras que alternó hasta el 20 de diciembre, fecha del estreno de LA MEIGA, con libro de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw y música de Jesús Guridi. El 17 de enero de 1929 se estrenó en el escenario de La Zarzuela, AL DORARSE LAS ESPIGAS, zarzuela en dos actos con libro de Luis Fernández de Sevilla y Anselmo C. Carreño con música de Francisco Balaguer, que había sido estrenada en el Principal de Zaragoza en septiembre de 1928 con un reparto totalmente distinto. Y el 12 de abril de 1929 estrenó COPLAS DE RONDA, con libro de Carlos Arniches y música de Francisco Alonso.
En el verano de 1930 emprendió un viaje a Hispanoamérica formando parte de la compañía de zarzuelas y revistas del maestro Guerrero. Hizo su presentación en Buenos Aires con MARINA, a la que siguieron títulos como EL HUÉSPED DEL SEVILLANO, LA ROSA DEL AZAFRÁN, LOS CLAVELES o LA REINA MORA, entre otras.
En 1933 volvió a España y fue la protagonista de LA MOZA QUE YO QUERÍA, de Fernando Díaz Giles, en el teatro Ideal de Madrid, obra que había estrenado el año anterior la soprano Matilde Martín en el teatro Nuevo de Barcelona.
En diciembre de 1936 contrajo matrimonio con el tenor Manuel Pineda. Fruto de ese matrimonio fue una hija que nació en Valencia a finales de 1938 y a la que pusieron por nombre María de los Ángeles.
La Guerra Civil española interrumpió su ascendente carrera en los teatros madrileños y la obligó a desplazarse a América. Como consecuencia de la guerra, en 1939 Manuel Pineda fue exiliado a Francia, donde estuvo en un campo de refugiados, y Dorini marchó a México con unos familiares de su marido. Pineda salió pronto gracias a su voz, y una vez en México solicitó la nacionalidad azteca. En marzo de 1941 cantaron juntos, en el Teatro Arbeu de la capital mexicana, LA DUQUESA DEL BAL TABARÍN y EL ENCANTO DE UN VALS.
En abril de 1942 el matrimonio se radicó en La Habana (Cuba) y en noviembre de 1943 se firma el acta de su divorcio. Una vez establecida en Cuba se presentó en el Teatro Martí con LOS GAVILANES como figura principal de la Compañía de Miguel de Grandy, siendo elogiada por la prensa de La Habana con todos los honores. A partir de entonces ofreció recitales del compositor cubano Ernesto Lecuona.
Fulgurante estrella teatral, dotada de privilegiada voz, cuando todo parecía sonreírle, apeló a la vía rápida del suicidio como única solución para escapar del conflicto emocional que estaba viviendo. Sus apariciones escénicas hablaban de todo menos de tragedia. Pero la artista, al fin sucumbió a su destino. La pérdida de su hijita y la muerte de varios familiares en España, la llevaron al desenlace, poniendo fin a su vida en La Habana el 1 de enero de 1948
(Para los amantes de la Zarzuela)
lunes, 14 de marzo de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Manuel Utor "Musclaire"
Nació en Barcelona el 24 de Julio de 1862.
Manuel Utor, alias Musclaire, fue un tenor barcelonés con una historia muy curiosa y que me apetecía compartir con vosotros.
Era descargador de mejillones del puerto de Barcelona, de ahí su mote (musclaire es mejillón en catalán). Tenía un ojo de cristal y una nula formación musical, pese a lo cual triunfaba en los cafetines del puerto cantando romanzas de zarzuela. Dotado de unos increíbles "pinyols" (agudos) y un fiato inagotable, era la sensación de todos los parroquianos.
Entre todos consiguieron que debutara con Marina en San Baudilio de Llobregat y después en el Teatro Gran Vía de Barcelona. Allí le oyó el millonario danés Bernardo Janzen, que quedó impresionado con su voz. Le consiguió una audición con el empresario Bernis y el maestro Mascheroni del Liceo. Fue un fracaso. Pero parece ser que entre Janzen y otros amigos suyos, también millonarios, en condiciones muy extrañas, tomaron el control del Liceo y consiguieron meterle en los carteles con La Africana de Meyerbeer en enero de 1903. Se machacó para enseñársela, pero era un hombre limitadísimo y de nula cultura. Se le preparó el éxito desde cuarto y quinto piso con clack contratada al efecto. Los tres primeros actos se desarrollaron sin sustos y el O Paradiso fue el delirio. Pero cuando empezó el dúo con Selika, empezó a olvidarse de la música, a mezclar el italiano con el catalán y la soprano, muerta de risa, apenas si podía cantar. Terminó la representación sin demasiado escándalo, pero fue la primera y única vez que cantó en el Liceo. Después de este episodio, cantó docenas de Marinas en el Tívoli y en el Novedades (parece ser que en el Español del Paralelo llegó a cantar seis en 24 horas). Inauguró el Teatro del Bosque del Barrio de Gracia. Acabó otra vez en los cafetines, y cuando ya ni allí tenía éxito lo dejó.
Murió en la casa de caridad de la Barceloneta a los 85 años, el 1 de junio de 1946. Está enterrado en el cementerio de la barriada de San Andrés.
Decían de él que si hubiera tenido disposición y cierta inteligencia, podría haber sido otro Lauritz Melchior (el mejor tenor wagneriano de todos los tiempos), ya que estaba dotado de una descomunal potencia de voz, bella e inagotable. De esto se deduce, sin la menor duda, que es necesario mucho más que una buena voz para tener éxito en la música.
Manuel Utor, alias Musclaire, fue un tenor barcelonés con una historia muy curiosa y que me apetecía compartir con vosotros.
Era descargador de mejillones del puerto de Barcelona, de ahí su mote (musclaire es mejillón en catalán). Tenía un ojo de cristal y una nula formación musical, pese a lo cual triunfaba en los cafetines del puerto cantando romanzas de zarzuela. Dotado de unos increíbles "pinyols" (agudos) y un fiato inagotable, era la sensación de todos los parroquianos.
Entre todos consiguieron que debutara con Marina en San Baudilio de Llobregat y después en el Teatro Gran Vía de Barcelona. Allí le oyó el millonario danés Bernardo Janzen, que quedó impresionado con su voz. Le consiguió una audición con el empresario Bernis y el maestro Mascheroni del Liceo. Fue un fracaso. Pero parece ser que entre Janzen y otros amigos suyos, también millonarios, en condiciones muy extrañas, tomaron el control del Liceo y consiguieron meterle en los carteles con La Africana de Meyerbeer en enero de 1903. Se machacó para enseñársela, pero era un hombre limitadísimo y de nula cultura. Se le preparó el éxito desde cuarto y quinto piso con clack contratada al efecto. Los tres primeros actos se desarrollaron sin sustos y el O Paradiso fue el delirio. Pero cuando empezó el dúo con Selika, empezó a olvidarse de la música, a mezclar el italiano con el catalán y la soprano, muerta de risa, apenas si podía cantar. Terminó la representación sin demasiado escándalo, pero fue la primera y única vez que cantó en el Liceo. Después de este episodio, cantó docenas de Marinas en el Tívoli y en el Novedades (parece ser que en el Español del Paralelo llegó a cantar seis en 24 horas). Inauguró el Teatro del Bosque del Barrio de Gracia. Acabó otra vez en los cafetines, y cuando ya ni allí tenía éxito lo dejó.
Murió en la casa de caridad de la Barceloneta a los 85 años, el 1 de junio de 1946. Está enterrado en el cementerio de la barriada de San Andrés.
Decían de él que si hubiera tenido disposición y cierta inteligencia, podría haber sido otro Lauritz Melchior (el mejor tenor wagneriano de todos los tiempos), ya que estaba dotado de una descomunal potencia de voz, bella e inagotable. De esto se deduce, sin la menor duda, que es necesario mucho más que una buena voz para tener éxito en la música.
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viernes, 11 de marzo de 2016
Estreno de "La alegría del batallón"
| La alegría del batallón |
| Cuento militar en un acto, dividido en cuatro cuadros. Música de José Serrano. Original de Carlos Arniches y Félix Quintana. Estrenado en el Teatro Apolo de Madrid, el 11 de marzo de 1909. |
| Canción de Dolores |
| Conchita Supervía: |
| Dolores - A una gitana presiosa, mu serrana y mu pulía, traspasaíto de achares su gitano le desía: Mi nena, morena, vente pa acá. Dame er caló de tu cuerpo, cara de Mayo florío; dame er caló de tu cuerpo, miá que me muero de frío. ¡Morena! ¡Mi nena, ten cariá! No orvíes lo que te digo, que por tus amores me estoy gorviendo barlú; que lo que tengas conmigo, ramito de flores, con naide lo tendrás tú. ¡Quiéreme, por tu salú! --- ¡Qué gana tengo, gitana, de que nos bendiga er cura, pa verte er pelito suerto sobre la esparda desnúa! ¡Mi nena! Morena, cuándo será. Y al ver al probe gitano rendío por la amargura, se enternesió la chavala antes de hablá con er cura; y con la pena en los ojo y er corasón dolorío hoy va la probe gitana buscando er bien que ha perdío. |
| ESCUCHAR |
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jueves, 10 de marzo de 2016
Luis Sagi-Vela
El Barítono español Luis Sagi-Vela, nació en Madrid el 17 de febrero de 1914.
Fue hijo de los afamados cantantes de zarzuela Emilio Sagi Barba (barítono) y Luisa Vela (soprano), a los que sucedió como figura y promotor del género lírico español.
Creó su propia compañía, nacida de la que su padre le legó con anterioridad, con la que recorrió España y gran parte de América, y con la que contribuyó a la gran popularidad de que gozó la zarzuela en estos países durante los años treinta y cuarenta.
A pesar de la profesión artística de sus padres, éstos quisieron que estudiara la carrera de ingeniero, por lo que comenzó sus estudios universitarios en la escuela de ingeniería eléctrica; pero enseguida la abandonó por la música.
La década de los años treinta, coincidiendo con la paulatina retirada de su padre de los escenarios, es la década de los comienzos de Sagi Vela.
En 1932, con sólo dieciocho años debutó en el Teatro Ideal de Madrid con La rosa del azafrán, obra del maestro Guerrero estrenada por su padre dos años antes, quien en esta ocasión la dirigió. Su siguiente interpretación fue Los cadetes de la Reina, y a continuación viajó por toda la geografía española y por toda la de América latina al frente de su propia compañía lírica, con lo que se convirtió de este modo en el empresario más joven de España en el género. En ella figuraron los cantantes más populares de la época. Su primer estreno importante fue El ama, de Guerrero, pero el triunfo más clamoroso de su carrera tuvo lugar el 13 de noviembre de 1934, con el estreno de La del manojo de rosas, de Pablo Sorozábal, en el Teatro Fuencarral; su partenaire en dicha ocasión fue Maruja Vallojera, con quien repitió éxito un año más tarde en el estreno de Me llaman la presumida, de Francisco Alonso. Desde ese momento será considerado, a todos los efectos, como digno sucesor de su padre en la zarzuela española.
Comenzada la guerra civil española, decidirá no regresar durante ese tiempo, dedicándose a realizar representaciones por toda América, incluido Estados Unidos en donde intervendrá en programas de radio y de televisión.
Acabada la contienda civil española, estrenó Montecarmelo, de Moreno Torroba, en el Teatro Calderón, junto a Selica Pérez Carpio y Pepita Rollán. Del mismo compositor estrenó Maravilla y La Caramba, en el Teatro de la Zarzuela en 1942, con la soprano Matilde Vázquez.
Además de la zarzuela cultivó, como anteriormente lo había hecho su padre, la opereta, género en donde destacó por su elegancia en la interpretación. Ejemplo de ellas las encontramos en los títulos de El conde de Luxemburgo y La viuda alegre.
Sin llegar al extenso repertorio de su padre, Luis Sagí-Vela llegó a interpretar en España más de veinticinco zarzuelas diferentes entre las que destacan El príncipe azul, El maestro ilusión, Llévame en tu coche, Mambrú se fue a la guerra, Golondrina de Madrid, Manuelita Rosas, Al sur del Pacífico, El caballero de Barajas, Anoche soñé contigo, Montecarmelo, La barbiana, La chiquita piconera... que junto a sus operetas estrenadas aproxima su repertorio a unos sesenta y ocho títulos diferentes.
El cantante, intentó en algún momento adentrarse en el género operístico como tenor, cuerda que en alguna ocasión ya utilizó en la representación de alguna zarzuela como Don Gil de Alcalá, El rey que rabió o El barberillo de Lavapiés. Su repertorio operístico, si bien escaso, es importante, con obras como La Traviata y Lucía de Lamemoor.
Además de su faceta de cantante, intervino en algunas películas como protagonista, así lo encontramos en El huésped del Sevillano en 1939 y en El último húsar en 1940.
En 1960 se retiró de la escena, aunque volvió a actuar unos años después, en 1966, en el Teatro de la Zarzuela y en el Calderón de Barcelona con el montaje El hombre de la Mancha, en el papel de Don Quijote, debido a unos compromisos ineludibles.
Por lo que se refiere a las características de su voz, poseía una voz de barítono atenorada; de hecho, cantó a veces partes de tenor, aunque nunca se encontró cómodo en ese registro.
Su timbre era claro y hermoso, de fina escuela de canto, y a tal cualidad unía unas notables dotes interpretativas, caracterizadas por la elegancia y la musicalidad.
Fue hijo de los afamados cantantes de zarzuela Emilio Sagi Barba (barítono) y Luisa Vela (soprano), a los que sucedió como figura y promotor del género lírico español.
Creó su propia compañía, nacida de la que su padre le legó con anterioridad, con la que recorrió España y gran parte de América, y con la que contribuyó a la gran popularidad de que gozó la zarzuela en estos países durante los años treinta y cuarenta.
A pesar de la profesión artística de sus padres, éstos quisieron que estudiara la carrera de ingeniero, por lo que comenzó sus estudios universitarios en la escuela de ingeniería eléctrica; pero enseguida la abandonó por la música.
La década de los años treinta, coincidiendo con la paulatina retirada de su padre de los escenarios, es la década de los comienzos de Sagi Vela.
En 1932, con sólo dieciocho años debutó en el Teatro Ideal de Madrid con La rosa del azafrán, obra del maestro Guerrero estrenada por su padre dos años antes, quien en esta ocasión la dirigió. Su siguiente interpretación fue Los cadetes de la Reina, y a continuación viajó por toda la geografía española y por toda la de América latina al frente de su propia compañía lírica, con lo que se convirtió de este modo en el empresario más joven de España en el género. En ella figuraron los cantantes más populares de la época. Su primer estreno importante fue El ama, de Guerrero, pero el triunfo más clamoroso de su carrera tuvo lugar el 13 de noviembre de 1934, con el estreno de La del manojo de rosas, de Pablo Sorozábal, en el Teatro Fuencarral; su partenaire en dicha ocasión fue Maruja Vallojera, con quien repitió éxito un año más tarde en el estreno de Me llaman la presumida, de Francisco Alonso. Desde ese momento será considerado, a todos los efectos, como digno sucesor de su padre en la zarzuela española.
Comenzada la guerra civil española, decidirá no regresar durante ese tiempo, dedicándose a realizar representaciones por toda América, incluido Estados Unidos en donde intervendrá en programas de radio y de televisión.
Acabada la contienda civil española, estrenó Montecarmelo, de Moreno Torroba, en el Teatro Calderón, junto a Selica Pérez Carpio y Pepita Rollán. Del mismo compositor estrenó Maravilla y La Caramba, en el Teatro de la Zarzuela en 1942, con la soprano Matilde Vázquez.
Además de la zarzuela cultivó, como anteriormente lo había hecho su padre, la opereta, género en donde destacó por su elegancia en la interpretación. Ejemplo de ellas las encontramos en los títulos de El conde de Luxemburgo y La viuda alegre.
Sin llegar al extenso repertorio de su padre, Luis Sagí-Vela llegó a interpretar en España más de veinticinco zarzuelas diferentes entre las que destacan El príncipe azul, El maestro ilusión, Llévame en tu coche, Mambrú se fue a la guerra, Golondrina de Madrid, Manuelita Rosas, Al sur del Pacífico, El caballero de Barajas, Anoche soñé contigo, Montecarmelo, La barbiana, La chiquita piconera... que junto a sus operetas estrenadas aproxima su repertorio a unos sesenta y ocho títulos diferentes.
El cantante, intentó en algún momento adentrarse en el género operístico como tenor, cuerda que en alguna ocasión ya utilizó en la representación de alguna zarzuela como Don Gil de Alcalá, El rey que rabió o El barberillo de Lavapiés. Su repertorio operístico, si bien escaso, es importante, con obras como La Traviata y Lucía de Lamemoor.
Además de su faceta de cantante, intervino en algunas películas como protagonista, así lo encontramos en El huésped del Sevillano en 1939 y en El último húsar en 1940.
En 1960 se retiró de la escena, aunque volvió a actuar unos años después, en 1966, en el Teatro de la Zarzuela y en el Calderón de Barcelona con el montaje El hombre de la Mancha, en el papel de Don Quijote, debido a unos compromisos ineludibles.
Por lo que se refiere a las características de su voz, poseía una voz de barítono atenorada; de hecho, cantó a veces partes de tenor, aunque nunca se encontró cómodo en ese registro.
Su timbre era claro y hermoso, de fina escuela de canto, y a tal cualidad unía unas notables dotes interpretativas, caracterizadas por la elegancia y la musicalidad.
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miércoles, 9 de marzo de 2016
Emilio Vendrell
El tenor Emilio Vendrell nació en Barcelona el 13 de Enero de 1893.
Desde muy joven estudiará en la escolanía de Santa María del Mar y en el Orfeón Catalán, siendo en este ultimo alumno predilecto de Luis Millet.
La faceta como cantante de Vendrell es muy amplia, abarca varios géneros a los que se dedicó en su vida profesional. Tratando de realizar una cronología, se podrían caracterizar dos grandes periodos en su vida interpretativa. Por un lado una primera etapa que abarcaría desde 1912 (fecha en la que debuta en el Palau de Barcelona) hasta Octubre de 1922. Esta etapa viene caracterizada por sus representaciones de música barroca, como la Pasión según San Mateo de Bach, diversos oratorios barrocos y algunos lieder de Beethoven y Bramhs. Estamos pues ante un artista especializado sólo en música barroca.
A partir de 1922 comienza una nueva etapa centrada en la representación de diversas zarzuelas españolas. Tal vez sea esta la etapa más conocida y popular del cantante ya que con ella logró un gran reconocimiento y posibilitó además que su círculo geográfico se ampliase, ya que si hasta entonces no había salido de Barcelona, ahora, tras los estrenos de algunas zarzuelas, éstas serán representadas en diversas capitales americanas.
Títulos destacados de esta etapa serán, La Dolorosa, Doña Francisquita, Los gavilanes... Esta etapa abarca todo el resto de su vida artística, despidiéndose de la escena con su función número 1315 en la que representó Doña Francisquita para el teatro Calderón de Barcelona en 1953.
El tenor morirá, retirado de los escenarios, el 1 de Agosto de 1862.
Emilio Vendrell, si bien no de una manera constante, también se dedicó a la ópera, representando versiones en catalán de algunas obras como Manon de Massenet o Lohengrin en la versión de Joaquín Peña. Las características de la voz de Vendrell según las críticas contemporáneas se centraban en su timbre personal y en su emisión fluida. Si bien en su últimos años artísticos, finales de los cuarenta y principios de los cincuenta se decía que se quedaba "corto" en los tonos superiores.
La discografía del tenor es bastante amplia. Se centra eminentemente en su producción de zarzuela, destacando títulos como La verbena de la Paloma o Doña Francisquita. Si bien existen algunos discos de canciones que recopiló, sobre todo en los primeros años de los cincuenta. Entre ellos cabe destacar Cançons del nostre pais, dedicado a la música popular catalana.
Existe otra faceta en este cantante menos conocida, pero del mismo modo importante, es la de teórico musical, escribiendo libros sobre el canto y las técnicas vocales como El canto y la educación de la voz.
Desde muy joven estudiará en la escolanía de Santa María del Mar y en el Orfeón Catalán, siendo en este ultimo alumno predilecto de Luis Millet.
La faceta como cantante de Vendrell es muy amplia, abarca varios géneros a los que se dedicó en su vida profesional. Tratando de realizar una cronología, se podrían caracterizar dos grandes periodos en su vida interpretativa. Por un lado una primera etapa que abarcaría desde 1912 (fecha en la que debuta en el Palau de Barcelona) hasta Octubre de 1922. Esta etapa viene caracterizada por sus representaciones de música barroca, como la Pasión según San Mateo de Bach, diversos oratorios barrocos y algunos lieder de Beethoven y Bramhs. Estamos pues ante un artista especializado sólo en música barroca.
A partir de 1922 comienza una nueva etapa centrada en la representación de diversas zarzuelas españolas. Tal vez sea esta la etapa más conocida y popular del cantante ya que con ella logró un gran reconocimiento y posibilitó además que su círculo geográfico se ampliase, ya que si hasta entonces no había salido de Barcelona, ahora, tras los estrenos de algunas zarzuelas, éstas serán representadas en diversas capitales americanas.
Títulos destacados de esta etapa serán, La Dolorosa, Doña Francisquita, Los gavilanes... Esta etapa abarca todo el resto de su vida artística, despidiéndose de la escena con su función número 1315 en la que representó Doña Francisquita para el teatro Calderón de Barcelona en 1953.
El tenor morirá, retirado de los escenarios, el 1 de Agosto de 1862.
Emilio Vendrell, si bien no de una manera constante, también se dedicó a la ópera, representando versiones en catalán de algunas obras como Manon de Massenet o Lohengrin en la versión de Joaquín Peña. Las características de la voz de Vendrell según las críticas contemporáneas se centraban en su timbre personal y en su emisión fluida. Si bien en su últimos años artísticos, finales de los cuarenta y principios de los cincuenta se decía que se quedaba "corto" en los tonos superiores.
La discografía del tenor es bastante amplia. Se centra eminentemente en su producción de zarzuela, destacando títulos como La verbena de la Paloma o Doña Francisquita. Si bien existen algunos discos de canciones que recopiló, sobre todo en los primeros años de los cincuenta. Entre ellos cabe destacar Cançons del nostre pais, dedicado a la música popular catalana.
Existe otra faceta en este cantante menos conocida, pero del mismo modo importante, es la de teórico musical, escribiendo libros sobre el canto y las técnicas vocales como El canto y la educación de la voz.
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