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miércoles, 4 de julio de 2018

Estreno de "El carro del Sol"

El carro del Sol
Zarzuela en un acto
Música de José Serrano
Libro de Maximiliano Thous
Estrenada el 4 de julio de 1911
en el Gran Teatro de Madrid 
Canción veneciana
Canta: Pilar Lorengar
Pensando en el que la quiere
suspira la veneciana,
la luz de la tarde muere
sobre el alfeizar de su ventana,
de su ventana llena de flores
que aroman las dulces notas
del canto de sus amores.
La ingrata fortuna
llevóse a mi amante fiel
y al claro de luna
suspiro pensando en él.
Lo quiero, lo quiero,
sin él no me falta el valor,
lo espero y en el mundo entero
no habrá quien me robe
las dulces horas de su amor.
Velando en las aguas viene
la góndola veneciana
que en el canal se detiene
bajo el alfeizar de su ventana,
de su ventana llena de flores
que aroman su voz resuena
del canto de sus amores.
La ingrata fortuna
me quiso a apartar de aquí
y al claro de luna
de nuevo me acerco a tí
te quiero, te quiero,
la ausencia no mitigó mi ardor,
te quiero y en el mundo entero
no habrá quien me robe
las dulces horas de su amor.
No habrá quien me robe
las felices horas de tu ardiente amor.




jueves, 14 de junio de 2018

Estreno de "La Generala"

La Generala
Opereta en dos actos
Música de Amadeo Vives
Original de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios
estrenada el 14 de junio de 1912
en el Gran Teatro de Madrid
Mi dulce sueño
Cantan: Alberto Kraus, Ana María Olaria
Pío: Mi dulce sueño de adolescente
mis ilusiones de colegial,
mis esperanzas de amor ardiente,
algo ideal…
Fuisteis para mí
desde aquel instante
en que deslumbrante
de hermosura os vi.
Berta: No sabía yo,
ni jamás pensé,
que en un corazón
tal daño causé.
Mas si conseguí
la llama encender
de su primer amor
que le voy  a hacer.
Pío: Quien produce un daño
remediarlo debe
y daños de amores
su remedio tienen.
Berta: Es  verdad…
Bien lo sé…
Es  verdad…
Bien lo sé…
Pero referidme
cómo os cautivé.
Pío: ¡Oh, qué loca y ardiente emoción!
Una cosa que nunca sentí
me produjo la alegre canción
que en Olimpia cantabas así…
Para el buen cazador
la escopeta.
Berta: Para el cojo de un pie
la muleta.
Pío: Para el tonto que pesca
la caña.
Berta: Para el buen segador
la guadaña.
Los dos: Para el buen jugador la ruleta,
para niñas de quince el amor,
para la vieja senil la calceta,
y la pipa para el fumador.
Berta: ¡Oh, qué dulces recuerdos en mí
se despiertan con esa canción!
Dulces horas que alegres sentí
del aplauso la loca emoción.
Pío: Allí entre gasas de vuestro traje
tesoros bellos adiviné,
y en mi memoria vuestra
hermosura
recuerdo ardiente, constante fue.
Yo soñé
verme en vuestros brazos acariciadores.
Yo pensé
veros en los míos, muriendo de amores,
pero no…, pero no…
Todo como un sueño
se desvaneció.
Berta: El dulce sueño de adolescente,
las ilusiones del colegial,
la esperanzas de amor ardiente,
por qué tan pronto muertas están.
Quién dirá,
muero de sediento,
cerca de un fuente,
quien no da cerca de una boca,
dulce beso ardiente,
porque no debe ser cobarde
el que tanto amó.
Pío: Os adoro con locura.
Berta: Vuestra Alteza loco está.
Pío: Me enloquece tu hermosura.
Berta: Por Dios, Príncipe, callad.
Pío: Dadme el brazo
y silenciosos
cruzaremos el jardín.
Berta: Muy gustosa, y paseando
recordemos lo que fui.
Un artista popular.
Pío: Un diosa para mí.
Berta: Un artista nada más.
que cantaba alegre así…
Para el buen cazador
la escopeta.
Pío: Para el cojo de un pie
la muleta.
Los dos: Para el buen jugador la ruleta,
para niñas de quince el amor.
Para la vieja senil la calceta.
Y la pipa para el fumador.